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Breve historia de la ciudad.

DE FRAY BENTOS Y SU ZONA.

 Dado que la temática se encuentra ampliamente tratada en la publicación “Historiografía de la Ciudad de Fray Bentos (Período 1857-1890)” de este autor, se realiza un breve comentario de ubicación para lectores que buscan un resumen informativo.

 

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El nombre de Fray Bentos casi se pierde entre las brumas de la historia; allí donde se encuentran los relatos amparados por la leyenda. No hay documentación que nos permita determinar la real existencia de un fraile de nombre Vento o Bentos y que se supone vivió como un solitario anacoreta en una cueva apenas rasguñada en la tosca de las barrancas cercanas al arroyo Caracoles.

Pero la documentación es realista: desde mediados del siglo XVII, se encuentran numerosas referencias cartográficas donde el nombre de “Fray Bentos” figura, dando un toponímico muy utilizado y tomado como referencia en aquellos años antes que el río Uruguay comenzara a utilizarse asiduamente para el comercio regional.

Lo cierto es que las puntas barrancosas a la altura del kilómetro 95 antes que el río desemboque en el Río de la Plata, han sido reconocidas con este nombre aún desde mucho antes que se registrara la fundación de un poblado don este nombre.

Es de 1859 (más concretamente del 16 de abril de dicho año) cuando se procede a la fundación de una población junto al profundo puerto natural abrigado por las barrancas, urgida tal circunstancia por el intenso tráfico naviero que se había comenzado a registrar, fijando a esta zona como “amarradero” de decenas de embarcaciones que esperaban cargas o pasajeros desde la Provincia de Entre Ríos o que encontraban en este neurálgico punto, el sitio ideal para embarcarse en los “paquetes” de las líneas fluviales que comenzaron a recorrer el río Uruguay desde mediados del 1800.

Un conjunto de hombres de negocios (ingleses, irlandeses, alemanes y orientales) adquirieron las tierras a la familia de Francisco Javier Martínez de Haedo y donaron cierto sector para que el gobierno nacional uruguayo fundara la “Villa Independencia”, reservando para sí el resto de las tierras aledañas al puerto para fundamentar un negocio inmobiliario. El alemán Augusto Hoffmann fue un verdadero ideólogo en esta oportunidad, asociándose con Santiago Lowry para la compra de terrenos.

La figura del vasco francés José Hargain, se pergeñó desde 1858 como la de un previsor vecino instalado para brindar servicio (comidas y hospedaje) a tripulantes y pasajeros de las embarcaciones surtas en la amplia rada del puerto natural.

Sin dejar de ser una población pequeña inserta en la problemática social, económica y política del Río de la Plata, a Fray Bentos le esperaba un destino de trabajo relacionado al río y al puerto. En breve llegó de la mano de Augusto Hoffmann, uno de los fundadores, el Ingeniero Georg Giebert, quien desarrolló tesoneramente un proyecto de industrialización de la fórmula de extracto de carne inventada por el ya famoso barón Justus von Liebig.

Fue la Liebig´s Company el motor de una sociedad creciente y que demandó mano de obra en la explotación extensiva e intensiva de las riquezas de los campos, pletóricos de la ganadería resultante de aquella gigantesca estancia jesuita del Yapeyú, que extendió hasta estos rincones su diagramación sensacional.

En torno a la Liebig´s, Fray Bentos fue el crisol de razas de gente trabajadora. Procedente de más de 60 países del mundo, se estima que no menos de 25.000 personas a través de los años, llegaron para beneficiarse de este emprendimiento que paseó el nombre de Fray Bentos por el orbe, hasta convertirlo en sinónimo de calidad de las carnes uruguayas, gracias a las cuales también adquirimos el nombre de “la gran cocina del mundo”.

 

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