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Inicios del teatro en Fray Bentos.


La actividad teatral propiamente dicha, comienza en Villa Independencia hacia principios de 1890, aunque otras manifestaciones culturales eran comunes entre la población de la época, generalmente relacionadas a la música, cuya práctica vino de la mano de los inmigrantes llamados por la actividad portuaria y el saladero, quienes traían sus instrumentos (acordeones, bandoneones, guitarras, trompetas, trombones, etc.). Inclusive, desde que la sociedad se organiza en la villa, se institucionaliza la educación y la práctica musical, de la mano de un grupo de personas que impulsa en la sociedad local entidades como lo fueron la Sociedad “Unión Oriental” (abril 1881) y la Sociedad “La Estrella” (Julio 1881), nacidas primordialmente para fomentar la educación musical y la integración de bandas de música.

La parte “culta” de la sociedad, se reunía en las carpas de las “romerías” –fiestas populares que duraban tres días- y allí escuchaban embelesados música, cantantes de óperas y discursos de políticos famosos en los “fonógrafos” que, para hacerse notar, eran alquilados y llevados a las propias casas, donde los orgullosos propietarios convocaban a veladas a sus amistades más conspicuas.

Los espectáculos no eran comunes en Villa Independencia, pero siempre existió la “novedad” de visitas de artistas de distinta procedencia que llegaban a sacudir la modorra de la tranquila Villa Independencia.

El gusto de la población por este tipo de actividades, llevó a don Pedro Bortairy a impulsar la construcción de un edificio para servir de sala teatral para convocar espectáculos, en principio en su totalidad traídos desde fuera de nuestro ámbito local. Bortairy, casado con  doña Feliciana Martina Inschauspe, de familia muy relacionada con la ciudad de Gualeguaychú, vivían en la intersección de calles (actuales) 25 de Mayo y Haedo.

Bortairy eligió un terreno ubicado en la intersección de las actuales calles 25 de Mayo y Rivera para erigir el teatro. La calle 25 de Mayo era la principal vía de tránsito e inclusive era más trascendente e importante que la calle 18 de Julio, llamada en aquel entonces “el camino real a Mercedes”. Inaugurado en el año 1892, el local quedó a cargo de don Pedro Irigaray como Administrador. Al principio el teatro no tuvo nombre, pero pronto se le designó como “Teatro Oxilia”, en honor al tenor uruguayo en ascendente carrera que hacia 1896 triunfó en Milán y que fue uno de los invitados a actuar en las primeras “salas” del novel establecimiento.

El teatro era un lugar donde venían artistas de diferentes disciplinas; algunos de ellos importantes, pero otros no tanto, que convocaban a la población de tan disímil conformación social, lo que producía –según la prensa de aquellos tiempos- situaciones consideradas “fuera de tono y de ética”. Eran comunes los comportamientos “anti sociales” de aquellos que reprobaban la actuación de tal o cual artista, lo que daba para comentarios en el diario “La Campaña” con asiduidad.

Entre los registros de actuaciones en el teatro, se encuentran el Circo Sud América y la Compañía Acrobática Ridgaways y Vanvella , el psicólogo Conde de Das, La Compañía Los Santenech y el Payador sanducero Gabino Ezeiza y el guitarrista español Manuel Gómez (1895).

Algunas de estas actividades fueron altamente convocantes, porque presentaban verdaderos espectáculos inéditos y desconocidos para la gente, como lo fuera la presencia del empresario Sr. Veermersch, que presentó películas en movimiento en blanco y negro, donde el público podía observar ensimismado imágenes de la ciudad de París, la Torre Eiffel, sucesos políticos europeos, etc.

Estos “gabinetes ópticos” llegaron a ser comunes por el entusiasmo que creaba en el público y era un espectáculo muy taquillero. Por veinte centésimos, se podía “recrear la vista” –a decir de la prensa local – observando vistas de eventos nacionales e internacionales, guerra hispano-marroquí, guerra chino-japonesa, guerra italo-abisinia, sucesos de sangre en Buenos Aires, etc.

Las instituciones sociales locales, también hallaron en el escenario del teatro, un lugar acorde para la realización de sus festejos, como eran los organizados por la comunidad alemana en enero de cada año para recordar el cumpleaños del Emperador Guillermo o los italianos para festejar su glorioso dia 20 de setiembre.

 UN HOTEL JUNTO AL TEATRO.

 El movimiento portuario de Villa Independencia había sido el acicate para el nacimiento de la población y la mayoría de los comercios existentes en la zona cercana al puerto eran, evidentemente, los que ofrecían alojamiento, tal como comenzara a hacerlo el vasco José Hargain en su visionaria instalación desde diciembre de 1857.

La idea de don Pedro Bortairy estaba fijada a este movimiento y máxime aquel que produciría el propio teatro, ya que había que dar comodidades para la estadía de los artistas, algunas veces numerosos cuando nos visitaban las tradicionales “Compañías” que recorrían el país de pueblo en pueblo.

Así, en las inmediaciones del Teatro, se construyó el que se denominó, precisamente, “Hotel del Teatro”, ubicado en el predio sobre calle 25 de Mayo, enfrente al actual edificio del Banco de la República.

Hacia 1901, tanto el teatro como el hotel, dejaban mucho que desear por su mantenimiento y aspecto general. La prensa local recogía en aquel entonces una crítica por la cual se decía que el Teatro Oxilia “todo puede ser menos un teatro, como que es apenas una cancha de pelota disfrazada de templo de arte… no es más que un adefesio que protesta contra nuestra cultura.” Los vecinos reclaman “la construcción de un teatro modesto pero digno de una población que se precia de culta”. Se sugiere comenzar una suscripción popular entre vecinos y que “hombres de fortuna” con que cuenta el departamento apoyen la iniciativa.

Según el testimonio de doña Natividad Villalba de Irari, cocinera en el Hotel Sanmarti en esos momentos, aquí fue donde nació la idea de don Miguel Young de construir un teatro “digno” para la ciudad, que culminó con la excelente obra habilitada en enero de 1913…

Otros vecinos comenzaron con una idea similar en 1901. Varios asociados de la Societá Italiana, que había inaugurado recientemente su local frente a la plaza Constitución, presentaron la idea de habilitar un teatro en los altos del edificio, donde hoy se encuentran las oficinas municipales de la Dirección de Cultura, idea que fue complementada con una fina y paqueta confitería.

 LA VIDA DEL TEATRO.

 A principios del 1900, cuando el edificio del teatro estaba demostrando un decaimiento –según lo vimos en las críticas por la prensa – dos comerciantes locales acostumbrados a los espectáculos que convocaban público, arrendaron las instalaciones. Los señores Defelippe y Laurenz disponían de otro local con cancha de bochas y de pelota, donde también se hacían riñas de gallos y hasta tiro al blanco con pistola, ambiente no muy bien comentado y rechazado por la clase pudiente de la villa. Los nuevos arrendatarios hicieron obras de remozamiento del teatro y en el hotel. El escenario y las instalaciones tuvieron grandes cambios. El telón de boca del teatro imitaba a la entrada del saladero Liebig, pintura hecha por el escenógrafo local Baldomero Roig.

   LOS PRIMEROS ACTORES FRAYBENTINOS.

 Sin duda que la presencia del Teatro Oxilia y la permanente visita de actores, actrices y gente del ambiente “de las tablas”, gestaron ideas entre los jóvenes de Villa Independencia para seguir sus pasos. Algunos de ellos, sobre todo hijos de docentes de música y directores de conjuntos musicales, con claras inclinaciones artísticas, ya se presentaban en veladas familiares, en los “ambigú” –festejos donde se presentaban conciertos bien servidos con vinos, cerveza, dulces, bombones y masitas – y en las tradicionales fiestas populares de las “romerías” del Saladero Liebig y de la Sociedad cosmopolita.

Es del año 1902 el primer registro de una “Compañía de Aficionados “ al teatro netamente local. . Dirigidos por Baldomero Roig, presentan en el Teatro Oxilia la obra de Miguel Echegaray “El Dia del Sacrificio” y el juguete cómico “El bigote rubio” y “Tentaciones de San Antonio”. Integran el grupo: Elvira Z. de Roig, Oscar Fischer, Adolfo Meyer, Santiago Gilardoni, Pedro Telesca, Raimundo Biscontini, Francisco Fonrodona, Quintina Bartnech, Manuel Quintans, Alfredo Bermúdez, Virginia Roig y Roberto Fischer.

 

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